Todo un lujo poder contar el pasado jueves durante la feria almeriense con todo un grupo mítico del Rock'n'Roll hispano, los legendarios Barón Rojo, quienes reunidos en su formación original (los hermanos De Castro, 'Sherpa' y Hermes) y rondando los sesenta nos ofrecieron una espectacular actuación, con una energía tremenda, la misma que si se tratara de uno de sus primeros conciertos, pero con toda la sabiduría que han acumulado a lo largo de décadas de experiencia como músicos. Lo que vimos el jueves pasado fue lo mismo que verían nuestros padres hace 30 años. La energía que desprendió el cuartateto no sería menos intensa que cuando estaban en su máximo apogeoa mediados de los 80. Fue tanto así, que ni siquiera se notaron los años que llevaba sin reunirse la formación original que diera vida a aquellos fantásticos primeros discos, como su arrollador debut 'Larga vida al Rock'n'Roll' (1981) o el sobresaliente 'En un lugar de la Marcha' (1985). Un grandísimo espectáculo en el que disfrutamos con el bambolear de guitarras de los hermanos De Castro y de sus bailes compartidos con Sherpa al bajo, y la tremenda efectividad de Hermes a la batería.
Los Barón abrieron su actuación rindiendo pleitesía a los grandes desparecidos del Rock'n'Roll, como Bon Scott, Marc Bolan, Brian Jones o Lennon (al que Sherpa idolatra especialmente) con el tema 'Concierto para ellos', toda una aclaración sobre la magistral clase de Rock'n'Roll para todas las generaciones que nos esperaba. No se hizo esperar la crítica social, que tanto caracteriza las letras de Barón Rojo, ya que la siguiente canción que interpretaron fue 'Incomunicación' de su segundo álbum 'Volumen Brutal' (1982). Para posteriormente, recordarnos la época en el que el heavy era la verdadera religión, con 'Chicos del Rock', todo un autentico himno rock'n'rollero de los muchos que pueblan la discografía del grupo madrileño. Ciudad que tuvieron presente a largo de su actuación con la urbana 'Travesía Urbana', que homenajea a la capital de España; en la que Armando de Castro realizó un extraordinario solo. Y es que es grande el domino a la guitarra de los Barón, no podemos obviar su maestría absoluta de de la guitarra slde, al más puro estilo de los stonianos Mick Taylor o Brian Jones.
Mientras tanto el ámbiente se iba caldeando con canciones como la según Armando De Castro, autobiográfica para Sherpa, 'El Pobre', 'Los Desertores del Rock', 'El malo' o 'Satánico Plan (Volumen Brutal)'. A las que puede después siguieron otros clásicos como 'Breakthoven', la intensamente coreada 'Hijos de Caín' o la extraordinaria 'Los Roqueros van al Infierno'. Sin embargo, lo mejor del concierto estaba por llegar en unos monumentales bises, que fueron triples y dieron lugar a casi tres horas de concierto. Tramo final del concierto en el cual el más que entregado público no dejo de disfrutar, era el turno de las favoritas de muchos: la homónima 'Barón Rojo', la insuperable 'Resistiré', la versión rockerísima de Aute 'Anda suelto Satanás' (capaz de dejar sin aliento al fan con mayor aguante) o la rítmica 'Casi me mato', para acabar con la crítica 'Son como hormigas’.
El estilo de Barón Rojo permanece intacto. Fueron en todo momento muy cercanos al público; al finalizar el concierto, una abundante cantidad de fans, la mayoría de ellos chavales que ni habrían nacido cuando la banda llevaba ya algún año que otro en la carretera, se acercaron a pedirles autógrafos, a los que atendieron con simpatía. Como hemos visto también el carácter social de la banda madrileña permanece. Así, en el camerino Sherpa admitió que “ellos siempre estaban contra el poder, pero no contra el orden. Si no hay orden no hay justicia” puntualizó. También declararon, aunque no muy convencidos, que cabría la posibilidad de hacer otra gira. Ojalá esto ocurra y podamos repetir la experiencia de ver a la formación original de Barón Rojo sobre los escenarios.Fotos: Pako Manzano.












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