
Después de la proliferación de diferentes teorías referidas a la
estimulación del incremento del volumen muscular, es decir, a las diferentes apreciaciones sobre qué hay que hacer de manera práctica en el gimnasio. Qué tipo de equipo hay que utilizar y por qué. Los denominados “especialistas” en ejercicio están intentando explicar el fenómeno de la
producción del incremento del volumen. Las dos grandes teorías posibles que se abren en este caso son las referentes a la hipertrofia, o incremento en el tamaño de las fibras musculares individuales; y la hiperplasia, o incremento en el número (proliferación) de fibras musculares disponibles sin modificación de su tamaño. Como dije en reiteradas oportunidades, una teoría para ser calificada como
científica, debe contar con una serie de leyes y/ o principios inmutables (que no están sujetos a cambios arbitrarios de ninguna especie) consistentes, no contradictorios y correlativos entre sí. Los principios fundamentales de la fisiología son perfectamente aplicables al desarrollo muscular. Por la sencilla razón que el desarrollo de los músculos es una respuesta fisiológica de adaptación, a un estímulo (entrenamiento) que sobrepasa la reserva actual de energía disponible en el cuerpo. Así, para proteger sus reservas de energía, el cuerpo forma una
barrera protectora que impida el fácil acceso a dichas reservas. Por eso, el entrenamiento que hoy está por encima de nuestra habilidad funcional actual, pasado un tiempo estará por debajo. Por tal razón, cada entrenamiento debe ser de alguna manera progresivo, más duro, con respecto al anterior. Ahora, que el músculo incrementa su tamaño como respuesta al ejercicio intenso es un hecho evidente por sí mismo. Ya que los efectos podemos observarlos a simple vista. Lo que no podemos observar a simple vista es la manera en la cual dicho incremento se produce. Y es aquí donde se produce la disyuntiva. ¿La fibra muscular se vuelve más grande, o es capaz de reproducirse? Hasta hoy muchos estudios científicos parecen demostrar el incremento del tamaño muscular, o hipertrofia. Pero existen otros estudios que indican que las fibras se reproducen, o hiperplasia. En este contexto, sólo puedo calificar ambos estudios como
especulaciones. Ya que no se definen en un hecho único y fundamental sobre este aspecto de la naturaleza: el aumento en el tamaño de los músculos.
La fibra muscular individual tiene una función mecánica específica: la
contracción. Pero la contracción de una fibra individual no puede producirse sobre una base gradual; solamente puede ser efectiva al máximo de su habilidad momentánea, o por el contrario, permanecerá relajada. Esto se denomina principio de TODO O NADA. Por lo tanto, cualquier teoría que intente explicar el crecimiento de los músculos debe necesariamente contemplar este principio. El principio de todo o nada de la fibra individual, limita la función mecánica de los músculos; por ejemplo, el reclutamiento. Porque superar una resistencia implica el reclutamiento del número estrictamente necesario de fibras individuales, y no de todas las fibras trabajando gradualmente. Para que todas las fibras individuales disponibles estén contraídas al mismo tiempo, el músculo y su parte corporal relativa deben hallarse en la posición de contracción máxima; y en esa posición debe existir una resistencia suficientemente pesada que requiera tal reclutamiento. Esta característica, unificada con la cualidad del músculo de hacer un trabajo gradual (cualquier músculo puede detenerse en cualquier punto de todo su recorrido y generar allí una gran cantidad de potencia, cosa que una fibra individual no puede hacer), limitan la longitud posible de una fibra individual. Es decir, una fibra individual no puede alcanzar toda la longitud del músculo. Sino que los músculos están compuestos por hileras, o tramos de fibras. Si una fibra cubriera toda la longitud del cuerpo de un músculo, entonces los músculos tendrían sólo dos posiciones de trabajo posible; extendido o completamente flexionado. Pero como podemos observar a simple vista, no ocurre así. Si los músculos están compuestos por hileras, o tramos de fibras, significa que cada fibra individual está unida a la siguiente desde el origen del músculo hasta su inserción. Supongamos entonces, que las fibras tienen la capacidad de reproducirse. ¿Desde qué punto hasta qué punto iría la nueva fibra? ¿Sería acaso una fibra que se divide y desde su cuerpo partiría la nueva fibra? ¿Hacia dónde? ¿Cuál sería el punto de “anclaje” de la nueva fibra? ¿Sería el comienzo de la siguiente? ¿Acaso se formaría un nuevo tramo completo? Todas estas preguntas son las que habría que responder de manera satisfactoria, de una manera que sea corroborada por las observaciones. Pero conociendo la función mecánica de las fibras individuales, me es imposible responder estas preguntas, o imaginarme siquiera las respuestas. Seguramente, algunos me acusarán de falto de imaginación; lo cual es cierto. Es decir, para que la hiperplasia sea posible, las fibras nuevas tienen que tener necesariamente una función física (mecánica) específica y perfectamente definida. De lo contrario, si no tiene ningún tipo de función física, se convierte en una protuberancia conocida técnicamente como tumor. El incremento en el tamaño de los músculos es una adaptación fisiológica positiva; y un tumor no es una respuesta positiva que el cuerpo pueda generar. Por el contrario, si se sale de control es incompatible con la vida. Así las cosas, la hiperplasia es algo que debo descartar de plano; ya que en primera instancia no se ajusta a los principios de la física básica implicados en el funcionamiento conocido de los músculos. En cambio, la hipertrofia parece ser la explicación más lógica para clarificar el incremento del volumen muscular. Al decir hipertrofia me refiero a la ocurrida particularmente en la fibra individual; porque sin importar cómo se produzca, si un músculo incrementa su tamaño es decididamente hipertrofia. Además, esto concuerda perfectamente con lo observado en la función. Ya que los músculos tienen una geometría específica, la cual produce una función mecánica específica también. Básicamente, esto implicaría un incremento concreto en el tamaño de las fibras expuestas al stress del ejercicio intenso; más el incremento que se transmite por
efecto indirecto en las fibras adyacentes. Aquellas que jamás han sido activadas, o reclutadas durante los movimientos de los ejercicios, si usted trabaja con equipo convencional (barras, mancuernas, etc.). Si un músculo ha incrementado su tamaño como respuesta al ejercicio productivo, de hecho si el músculo incrementa su tamaño es
ejercicio productivo, entonces un tipo de adaptación ha ocurrido en sus profundidades. Y aunque estoy imposibilitado de saber exactamente qué clase de adaptación es, puedo afirmar como dije anteriormente, que es una adaptación positiva. Ahora el músculo puede hacer un trabajo que antes no podía; y ejecutando un esfuerzo menor. Lo cierto es que en realidad, nadie sabe cuál es el cambio químico que deriva en el crecimiento muscular. Y a esta altura puedo decirle sin miedo a equivocarme, que dicho conocimiento es completamente irrelevante. Lo que sí es necesario saber, es que el músculo incrementa su tamaño como respuesta al
ejercicio productivo. También es preciso saber con toda claridad, qué tipo de ejercicio es ejercicio PRODUCTIVO.
Fuente:
http://www.portalfitness.com