Arboleas es un municipio situado en la comarca del Valle del Almanzora, asentado en la ribera del río Almanzora y rodeado por las estribaciones de la Sierra de los Filabres. Su nombre ha sido relacionado con el árabe al‑Burayax (“la torrecilla”), aunque también se ha propuesto un origen vinculado al erudito andalusí Abu Ben Abdalacis al‑Arbulí, natural de la zona.
El territorio de Arboleas muestra ocupación humana desde el Neolítico y la Edad del Bronce, con restos argáricos, fenicios, cartagineses y romanos. Sin embargo, fue la etapa andalusí la que dejó una huella más profunda, visible en la arquitectura popular, la gastronomía y los usos tradicionales. Durante este periodo, el municipio formó parte del sistema defensivo y agrícola del Almanzora, articulado mediante alquerías, acequias y torres de vigilancia.
La conquista cristiana del valle se produjo en 1488, pasando Arboleas al señorío del Duque de Nájera y posteriormente al Marquesado de los Vélez. En el siglo XVI, el municipio fue escenario de episodios de la rebelión morisca, tras la cual se decretó la expulsión de la población musulmana en 1572. Sus tierras fueron repobladas con unas treinta familias cristianas procedentes de distintos reinos peninsulares.
A partir del siglo XVII, Arboleas experimentó un crecimiento demográfico ligado al desplazamiento de población hacia el interior del Almanzora, motivado por la inseguridad costera y la disponibilidad de tierras. Este crecimiento se intensificó desde 1718, aunque se vio frenado en la segunda mitad del siglo XVIII por epidemias de langosta y terremotos.
En el siglo XIX, la población volvió a aumentar gracias al impulso de la minería en Serón y Cuevas del Almanzora, aunque las epidemias de cólera de 1855, 1860 y 1885 y las crisis mineras provocaron nuevos descensos. Durante el siglo XX, la emigración hacia Europa y la posterior llegada de residentes extranjeros contribuyeron a transformar la estructura social y económica del municipio.
En la actualidad, Arboleas combina su tradición agrícola con un notable crecimiento residencial, manteniendo un patrimonio cultural ligado a su pasado andalusí y a la historia del Valle del Almanzora.