Abd al-Rahman ben Ahmed, más conocido como “El Ablí”, nació en Abla en el siglo IX. Su sobrenombre hace referencia a su lugar de origen. Fue un poeta muladí, es decir, un hispano convertido al islam, que vivió durante el emirato Omeya de Córdoba.
Participó activamente en la revuelta mozárabe-muladí liderada por Umar Ibn Hafsun, que se oponía al dominio árabe en al-Ándalus.
Durante el asedio a la fortaleza de la Alhambra, El Ablí protagonizó un singular episodio: lanzó sobre los muros del enemigo unos versos enrollados en una piedra, con el propósito de quebrantar la moral de los sitiados. Este gesto dio inicio a un duelo poético con el poeta del bando contrario, Said ibn-Djudí, en el que ambos intercambiaron composiciones cargadas de ingenio y desafío.
Tras la derrota de los rebeldes y la victoria del ejército árabe, El Ablí fue capturado y ejecutado en Granada por orden del nuevo jefe militar. Su figura ha perdurado como símbolo de la resistencia cultural y literaria de los muladíes frente al poder central omeya.
Su obra, aunque escasamente conservada, se inscribe en la tradición de la poesía árabe andalusí, caracterizada por su lirismo, sátira y uso del simbolismo.