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Historia de Benitagla

Benitagla es un municipio situado en la comarca de Los Filabres‑Tabernas, en un entorno montañoso y abrupto caracterizado por pendientes superiores al 15% en la mayor parte de su territorio. Su topónimo procede del bereber y se interpreta como “hijo de Taglab”, en referencia a un linaje árabe asentado en la zona durante el periodo nazarí.

El núcleo de Benitagla se formó en época andalusí como una pequeña alquería morisca dedicada a la agricultura de montaña, la ganadería y la producción de seda. Tras la Guerra de las Alpujarras y la expulsión morisca en 1570, el pueblo quedó casi despoblado y fue repoblado en 1572 con solo seis familias, debido a la pobreza de sus tierras. Durante los siglo XVIII y siglo XIX, el municipio mantuvo una economía basada en el cereal, el almendro, el olivo y la parra, conservando su arquitectura tradicional prácticamente intacta hasta la actualidad.

Los orígenes

El territorio de Benitagla presenta indicios de ocupación humana desde la Prehistoria, aunque no existen restos urbanos significativos anteriores a la etapa andalusí. Su emplazamiento, en una ladera elevada y defendible, favoreció la aparición de pequeñas comunidades agrícolas dedicadas al aprovechamiento de los recursos de montaña.

Los romanos en Benitagla

No se han documentado asentamientos romanos estables en el núcleo actual de Benitagla, aunque la zona estuvo integrada en la red de caminos secundarios que conectaban el valle del Almanzora con la costa. Se han hallado restos cerámicos dispersos y evidencias de actividad agrícola antigua, pero sin estructuras urbanas asociadas.

Los árabes en Benitagla

La etapa andalusí es el origen directo del actual Benitagla. Durante el periodo nazarí (siglos XIVXV), la alquería estaba habitada por familias bereberes, dedicadas a:

  • Agricultura en bancales.
  • Cultivo de moreras para la seda.
  • Olivar y cereal.
  • Ganadería de subsistencia.

En esta época existían 60 vecinos moriscos y 61 casas, según los recuentos previos a la rebelión de 1568.

La Reconquista

Tras la caída del Reino de Granada en 1492, Benitagla pasó a dominio castellano. La población morisca permaneció hasta la rebelión de 1568, tras la cual fue expulsada en 1570.

Hechos patrimoniales relevantes:

  • 1572: apeo, deslinde y amojonamiento de la villa según las normas de Felipe II.
  • 1572: repoblación con solo seis familias, debido a la pobreza de las tierras.
  • Siglo XVI: las casas descritas en el Libro de Apeo eran de “losa y tierra, con tejas lasas de pizarra”, tipología que se ha conservado hasta hoy.

Edad moderna

Durante los siglo XVII y siglo XVIII:

  • Se mantuvo la estructura urbana heredada de época morisca.
  • Se cultivaron cereales, almendro, olivo y parra para vino casero.
  • La producción de seda, importante en la zona, desapareció progresivamente.
  • El regadío era escaso y la ganadería muy limitada.

En el Catastro de Ensenada (1752), Benitagla contaba con 262 fanegas de tierra secular y 69 eclesiásticas.

Siglos XVIII y XIX

En el siglo XVIII:

  • Se consolidaron las viviendas tradicionales, que apenas han cambiado desde entonces.
  • Se reforzó el cultivo de almendro y olivo.

En el siglo XIX:

  • Se mantuvo la economía agrícola de subsistencia.
  • La población siguió siendo reducida debido a la escasez de recursos.
  • La arquitectura del pueblo permaneció prácticamente intacta, conservando su tipología del siglo XVI.

Actualidad

Durante el siglo XX:

  • La emigración redujo la población a niveles muy bajos.
  • Se conservaron las viviendas tradicionales de launa y piedra.
  • Se mantuvo el cultivo del almendro y el olivo como base económica.

Hoy, Benitagla es uno de los municipios más pequeños y mejor conservados de la Sierra de los Filabres, con un caserío homogéneo y un entorno natural de gran valor paisajístico.

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historia_pueblos/benitagla.txt · Última modificación: por bastetani

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