Cóbdar es un municipio situado en la comarca del Valle del Almanzora, enclavado en la Sierra de los Filabres y asentado al pie del imponente cerro de mármol blanco conocido como La Piedra. Su topónimo procede del árabe *Qawda*, que significa “pico elevado de montaña”, en referencia directa a este cerro que domina el paisaje local.
El territorio de Cóbdar estuvo habitado desde el Neolítico, como demuestra la Cueva del Castillico, uno de los yacimientos más importantes del sudeste peninsular. En época romana se explotaron las canteras de mármol blanco, actividad que continúa hasta la actualidad. Durante el periodo andalusí, Cóbdar fue una alquería fortificada con alcazaba y aljibe. Tras la conquista cristiana en 1490 y la expulsión morisca en 1570, el municipio fue repoblado en 1573 con 24 familias. En los siglos XVIII y XIX destacó por la producción de moreras, olivo y minería del hierro.
Los primeros asentamientos en el territorio de Cóbdar se remontan al Neolítico medio y final (ca. 3000 a. C.), especialmente en la Cueva del Castillico, donde se hallaron:
Estos materiales se conservan en el Museo Arqueológico de Almería.
Durante la época romana, Cóbdar fue un importante centro de extracción de mármol blanco, conocido como mármol de Cóbdar, muy apreciado por su luminosidad y vetas amarillas. Se han documentado:
La actividad minera continuó durante siglos posteriores.
La etapa andalusí fue decisiva para la formación del actual Cóbdar. En lo alto de La Piedra se conservan restos de:
La alquería se organizaba en torno a:
Tras la conquista cristiana en 1490, los Reyes Católicos concedieron Cóbdar al II Conde de Tendilla, Íñigo López de Mendoza. Poco después fue vendido al obispo de Málaga, Diego Ramírez de Villaescusa de Haro.
Hechos patrimoniales relevantes:
Durante los siglo XVII y siglo XVIII:
En el siglo XVIII:
En el siglo XIX:
Durante el siglo XX:
Hoy, Cóbdar es un municipio tranquilo, con un caserío homogéneo, un entorno natural privilegiado y un patrimonio arqueológico y minero de gran valor.