El Castillo de San Ramón, situado en el Playazo de Rodalquilar, en Níjar, fue levantado entre 1764 y 1768 durante el reinado de Carlos III. Formaba parte de un sistema defensivo diseñado para proteger la costa andaluza de los ataques de piratas y berberiscos, y su presencia favoreció el poblamiento progresivo de la zona.
Tras la Guerra de la Independencia, el castillo perdió su función militar y en 1875 pasó a manos privadas. Desde entonces, su historia ha estado marcada por el abandono y la falta de conservación.
Actualmente, el castillo presenta un estado crítico, con partes parcialmente derrumbadas.