Al‑Mu‘taṣim, cuyo nombre completo fue Abū Yaḥyà Muḥammad b. Ṣumādiḥ, nació en Almería en 429 H./1037-1038. Hijo del soberano Ma‘n b. Ṣumādiḥ, heredó un reino consolidado, aunque no asumió plenamente el poder hasta 446 H./1054-1055, debido a su juventud.
A diferencia de su padre, adoptó atributos formales de soberanía, como el laqab Mu‘izz al‑Dawla, ampliado después a al‑Mu‘taṣim bi‑llāh y al‑Wāṯiq bi‑faḍl Allāh, títulos de resonancia califal. El texto señala que *«indica un mayor grado de conciencia en la autoafirmación de su poder»*.
Su gobierno se caracterizó por la estabilidad dentro del convulso período taifa. El cronista Ibn ʿIḏārī lo describe así: *«Sus días fueron buenos y su estado prosperó […] Permaneció como rey […] cuarenta y un años»*.
Fue un soberano culto, inteligente y mecenas de poetas y literatos, que acudían a su corte atraídos por su generosidad.
Aunque no participó en la petición de auxilio a los almorávides, envió tropas a Sagrajas (1086) bajo el mando de su hijo Mu‘izz al‑Dawla. Un año después acudió personalmente al asedio de Aledo, buscando el favor de Yūsuf b. Tāšfīn.
Tras la caída de Granada en 1090, la taifa almeriense quedó aislada. Al‑Mu‘taṣim, aliado de los ziríes, no acudió con rapidez en ayuda de los almorávides, lo que precipitó su destino. Murió mientras las tropas norteafricanas sitiaban la alcazaba de Almería, en rabī‘ I de 484 H./abril‑mayo de 1091.
Fue sucedido por su hijo Mu‘izz al‑Dawla, que abandonó la ciudad poco después rumbo al Norte de África.
Durante su reinado, Almería alcanzó el esplendor propio de las grandes taifas. Destacó especialmente su programa arquitectónico, comparable al de Sevilla, Zaragoza o Toledo.
Su obra más célebre fue la Ṣumādiḥiyya, una residencia de recreo situada en las afueras de Almería. Según al‑ʿUḏrī, era un complejo de inspiración oriental, con:
El texto describe que *«estaba constituida por un parque o jardín guarnecido de palacios»*.
También emprendió importantes mejoras en la alcazaba, especialmente para elevar agua hasta los jardines superiores.
Su trayectoria refleja:
Al‑Mu‘taṣim dejó una huella profunda en la historia de Almería. Su reinado combinó estabilidad política, esplendor cultural y un ambicioso programa arquitectónico que situó a la ciudad entre las más refinadas de al‑Andalus. Su muerte coincidió con el fin de la independencia almeriense y la incorporación de la taifa al imperio almorávide.