Juan Torrecillas y Ruiz de Cárdenas nació en Almería el 2 de abril de 1622, en el seno de una familia noble. Fue bautizado en el sagrario de la catedral. Sus padres fueron Juan Torrecillas Sánchez y Quiteria Ruiz de Cárdenas; los abuelos paternos procedían de Caravaca (Murcia) y los maternos de Baeza (Jaén), familias asentadas en Almería desde la época de la reconquista.
Realizó sus estudios eclesiásticos en el Colegio‑Seminario de San Indalecio (fundado en 1609) y obtuvo la licenciatura en Teología, probablemente en Granada o Orihuela. Fue ordenado presbítero en 1648.
Comenzó su ministerio como beneficiado de la parroquia de San Pedro y, por oposición, obtuvo la canonjía magistral de la Catedral de Almería el 10 de agosto de 1652. En diciembre de 1665 fue nombrado arcipreste, y en marzo de 1670, chantre de la misma catedral.
En 1675 elaboró, junto con Gabriel Pascual de Orbaneja, el oficio litúrgico de San Indalecio, patrón de la diócesis. Ese mismo año ejerció como provisor en sede vacante y, posteriormente, como vicario general con la llegada del nuevo obispo.
Propuesto por el rey Carlos II el 20 de noviembre de 1675, el papa Clemente X lo promovió a la sede de Aquila (Reino de Nápoles) el 19 de octubre de 1676. Fue consagrado obispo en Roma, en la basílica de Santa Maria sopra Minerva, el 28 de octubre de 1676, por el cardenal Orsini, con quien mantenía estrecha relación desde su etapa en Almería.
A propuesta del mismo rey y pontífice, fue nombrado arzobispo de Brindisi el 17 de marzo de 1681. Desarrolló allí su labor pastoral hasta su muerte, ocurrida el 24 de enero de 1688, siendo sepultado en la catedral de la ciudad.
Juan Torrecillas y Ruiz de Cárdenas representa una de las figuras eclesiásticas almerienses más destacadas del siglo XVII. Su ascenso desde la Catedral de Almería hasta las sedes episcopales de Aquila y Brindisi refleja su prestigio teológico, su capacidad de gobierno y la confianza que en él depositaron tanto la Corona como la Santa Sede.