Luis Rodríguez, cuyo nombre religioso fue Anselmo, nació en Barral (Orense) el 13 de agosto de 1712. Tomó el hábito benedictino el 3 de octubre de 1730 en el Monasterio de San Salvador de Lorenzana (Lugo), donde inició su vida monástica. Su monasterio pertenecía a la Congregación de San Benito de Valladolid, en cuyos colegios estudió y ejerció diversos cargos académicos.
Fue abad de:
El 18 de mayo de 1773, el capítulo general lo eligió abad general de la Congregación. Durante su mandato impulsó el trabajo de los monjes encargados por la Real Academia de la Historia de registrar archivos monásticos y transcribir documentos para una futura diplomática española, proyecto que finalmente no llegó a completarse.
Al finalizar su cuatrienio de gobierno, pasó a residir en el Monasterio de San Martín de Madrid, donde recibió la noticia de su presentación para el obispado de Almería, realizada por Carlos III el 16 de julio de 1780.
Fue consagrado obispo el 30 de noviembre de 1780 y entró solemnemente en Almería el 18 de abril de 1781.
Su largo pontificado se caracterizó por una intensa actividad reformadora:
Su gobierno episcopal se desarrolló en un contexto de reformas ilustradas, en sintonía con las políticas de Carlos III.
Murió en Almería el 14 de enero de 1798 y fue sepultado en la Catedral.
Su trayectoria refleja:
Fray Anselmo Rodríguez fue una figura destacada del monacato ilustrado español. Su labor como abad general y su episcopado en Almería muestran un espíritu reformador, atento a la administración eclesiástica, al patrimonio y al desarrollo económico de la diócesis.