María Francisca Ramón y Muñoz del Bustillo nació en Almería el 8 de enero de 1902. Su padre, natural de Felanitx (Baleares) y ingeniero agrónomo, conoció a su esposa María Luisa Muñoz de Bustillo durante su destino en Filipinas, donde contrajeron matrimonio a finales de 1890.
Con la independencia de Filipinas (1899), la familia regresó a España con sus tres hijos, aunque el mayor falleció durante el viaje. En 1902, Juan Ramón fue destinado a Almería, donde nacieron dos de sus hijos, entre ellos María Francisca, la cuarta de una familia de siete hermanos vivos.
Cuando tenía cinco años, la familia se trasladó definitivamente a Valladolid. Su infancia estuvo marcada por la pérdida: su padre murió cuando ella tenía once años y, dos años después, fallecieron dos de sus hermanas en apenas cuatro días. A los dieciséis años estudiaba en el Colegio La Unión de Madrid, dirigido por las Hijas de la Caridad, cuando recibió la noticia de la muerte de su madre.
De regreso a Valladolid, comunicó a sus hermanos su deseo de ingresar en las Hijas de la Caridad, aunque su hermano mayor —tutor de la familia— se opuso inicialmente. Finalmente, ingresó el 18 de febrero de 1924, poco antes de cumplir veintidós años.
A los veintitrés años vistió el hábito y recibió su primer destino: el Colegio de la Inmaculada de Sangüesa (Navarra), donde se encargó de la formación y orientación vocacional de jóvenes aspirantes. Posteriormente fue destinada a:
En 1940, poco después de la Guerra Civil, fue destinada a Madrid, a un colegio que acogía niñas y jóvenes desamparadas por el conflicto. Como encargada de la Asociación de Antiguas Alumnas, conoció de primera mano las dificultades extremas que afrontaban las jóvenes al abandonar el colegio por edad o por otras circunstancias.
Con autorización de sus superioras, alquiló una casa para ofrecerles un hogar seguro. Así nació la Casa Hogar La Milagrosa. Para sostenerla:
De esta labor surgió la fundación de las Misioneras de María Inmaculada, Siervas de las Obreras, el 4 de mayo de 1952 en Madrid. El instituto recibió la aprobación diocesana el 15 de agosto de 1961, condición que mantiene.
La congregación extendió su actividad por España y Honduras, centrada en la promoción humana, la formación y el acompañamiento de jóvenes trabajadoras.
Falleció en Madrid el 7 de septiembre de 1976.
Su trayectoria refleja:
María Francisca Ramón y Muñoz del Bustillo dejó una huella perdurable en la vida religiosa y social española. Su obra, nacida de la sensibilidad ante la vulnerabilidad de las jóvenes trabajadoras, continúa viva en la misión de las Misioneras de María Inmaculada, Siervas de las Obreras, que mantienen su espíritu de servicio, acogida y dignificación de la mujer.