Santiago Vergara Cañadas nació en Almería el 5 de julio de 1863, hijo único de un jornalero. Antes de iniciarse en la profesión sanitaria trabajó como herrero, zapatero y albañil, oficios que compaginó desde muy joven con su labor voluntaria en la Cruz Roja de la capital.
En la ambulancia de esta institución comenzó como camillero y llegó a sargento, destacando por su entrega humanitaria. Entre 1878 y 1902 recibió varias medallas de plata y oro por sus brillantes servicios. Fue también alcalde de barrio entre 1896 y 1897.
Entre 1903 y 1906 cursó como alumno libre los estudios de practicante en la Facultad de Medicina de Granada. En 1908 fue nombrado practicante de la Beneficencia Municipal de Almería.
De 1910 a 1926 ejerció como jefe del parque de desinfección y formó parte de la Brigada de Desinfección de la ciudad. Desde este puesto desarrolló una intensa labor benefactora y de lucha contra las epidemias, especialmente en los barrios más pobres.
A lo largo de su vida recibió numerosas distinciones:
Aficionado a la música y a la poesía, era descrito como un hombre alto, delgado y poco agraciado físicamente, pero de carácter afable y querido por todos. Nunca tuvo enemigos ni despertó envidias, siendo respetado por su entrega y humanidad.
Se casó en dos ocasiones. De su primer matrimonio tuvo un hijo; del segundo, dos hijos varones que también se dedicaron a la profesión de practicante.
Murió a los sesenta y dos años, tras contagiarse mientras combatía una epidemia de tifus exantemático en Adra en 1926.
Santiago Vergara Cañadas es recordado como uno de los grandes benefactores sanitarios de la Almería de comienzos del siglo XX. Su dedicación a los enfermos, su lucha contra las epidemias y su compromiso con los más desfavorecidos lo convierten en una figura ejemplar del humanitarismo local.