Yūsuf V, llamado al‑Mu’ayyad bi‑[A]llāh (“el Apoyado por Dios”) y conocido en las crónicas castellanas como “el infante Cojo”, fue el decimoséptimo sultán nazarí de Granada. Su figura ha sido recientemente identificada gracias a la edición de la *Ŷunnat al‑riḍà* de Ibn ʿĀṣim, que permitió corregir la antigua atribución como “Muḥammad X el Cojo”. Esta rectificación ha obligado a reajustar la numeración de los últimos sultanes nazaríes.
Nació en Granada a comienzos del siglo XV. Era hijo del príncipe Abū l‑ʿAbbās Aḥmad b. Naṣr, nieto de Yūsuf II y sobrino de Muḥammad VII y Yūsuf III. Por línea materna era hijo de Fāṭima al‑Ḥurra, hermana del poderoso sultán Muḥammad IX al‑Aysar, con quien mantenía una estrecha relación. Las fuentes destacan el afecto mutuo entre ambos: “la distinguía con un trato que no dispensaba a nadie”.
Su primera aparición documentada se produjo en 1431, cuando dirigió el ejército nazarí en la batalla de la Higueruela contra Juan II de Castilla. Ese mismo año acompañó a su tío Muḥammad IX en su huida de la Alhambra ante el avance de Yūsuf IV Ibn al‑Mawl, refugiándose en Almería y después en Vélez‑Málaga.
En 1432 desempeñó un papel decisivo en la restauración de Muḥammad IX: dirigió las tropas desde Málaga, entró en Granada, sitió la Alhambra y logró abrir las puertas del Generalife, permitiendo el retorno de su tío al trono.
Pese a su estrecha relación inicial, las tensiones entre Yūsuf y su tío crecieron. Para alejarlo de las intrigas cortesanas, Fāṭima al‑Ḥurra propuso enviarlo como alcaide de Almería, cargo que aceptó. Desde allí actuó con creciente autonomía, llegando a acuñar moneda propia y a intervenir militarmente en Marchena y Laujar de Andarax, lo que evidenciaba su rebeldía.
Muḥammad IX marchó contra él, pero Yūsuf resistió un mes de asedio en la alcazaba de Almería y logró dividir a los partidarios del emir. La rebelión se extendió por Vélez‑Málaga, Coín, Ronda, la Algarbía e incluso Málaga. Ante la situación, Muḥammad IX abdicó en favor de su sobrino.
Yūsuf fue proclamado sultán Yūsuf V en 1445. Adoptó la kunya Abū l‑Ḥaŷŷāŷ, tradicional entre los sultanes llamados Yūsuf, y reorganizó la administración, repartiendo cargos y rentas entre sus partidarios. El 15 de agosto de 1445 firmó desde la Alhambra el nombramiento del alcaide de Almería.
Poco después tuvo que enfrentarse a la sublevación del príncipe Abū l‑Walīd Ismācīl, apoyado por Castilla. Yūsuf sofocó la revuelta mediante una hábil maniobra política: destituyó al visir ʿAlī b. ʿAllāq y nombró a Abū l‑Qāsim Muḥammad b. Yūsuf, de los Banū l‑Sarrāŷ (Abencerrajes), lo que apaciguó a los opositores.
En 1446‑1447, Yūsuf V recuperó numerosas plazas perdidas ante Castilla, entre ellas:
Incluso destronado, continuó desde Almería sus campañas contra Ismācīl III y contra la frontera castellana, llegando a conquistar Benamaurel y Benzalema en 1446.
En 1446, una nueva sublevación encabezada por Ismācīl III lo obligó a abandonar Granada y refugiarse en Almería, donde resistió y continuó la lucha. Sin embargo, fue asesinado en Almería por su visir Ibn ʿAllāq el 13 de agosto de 1447, truncando una serie de campañas victoriosas.
Su muerte facilitó el retorno al trono de Muḥammad IX, apenas un mes después.
Yūsuf V fue un sultán breve pero decisivo en la convulsa historia final del emirato nazarí. Militar brillante, estratega audaz y figura carismática, su trayectoria refleja la complejidad de las luchas internas que debilitaron al reino de Granada en el siglo XV. Su correcta identificación ha permitido aclarar la sucesión nazarí y restituir su papel histórico.