Benitagla es un municipio situado en la comarca de Los Filabres‑Tabernas, en un entorno montañoso y abrupto caracterizado por pendientes superiores al 15% en la mayor parte de su territorio. Su topónimo procede del bereber y se interpreta como “hijo de Taglab”, en referencia a un linaje árabe asentado en la zona durante el periodo nazarí.
El núcleo de Benitagla se formó en época andalusí como una pequeña alquería morisca dedicada a la agricultura de montaña, la ganadería y la producción de seda. Tras la Guerra de las Alpujarras y la expulsión morisca en 1570, el pueblo quedó casi despoblado y fue repoblado en 1572 con solo seis familias, debido a la pobreza de sus tierras. Durante los siglo XVIII y siglo XIX, el municipio mantuvo una economía basada en el cereal, el almendro, el olivo y la parra, conservando su arquitectura tradicional prácticamente intacta hasta la actualidad.


